miércoles, 28 de octubre de 2015

Qué es el feminismo

Feminismo es que una mujer haga lo que le salga del coño.


Que es esto mayormente.

Fin de mi apelación.

miércoles, 21 de octubre de 2015

¿Qué sois antes, españoles o seres humanos?

La idea original era hacer un "abogado del Diablo" con este tema, pero quizás tengo ciertos límites que no puedo o quiero traspasar, y supongo que este es uno de ellos. Mucha gente ya ha escrito sobre ello e incluso algunos están ya olvidando el asunto, como si se tratara de algo pasajero y arreglado; pero esta crisis migratoria solo ha hecho más que comenzar. No quiero ir de adivino, porque de política-social sé bastante poco, pero me atrevería a decir que esta va a ser la primera de las muchas migraciones masivas que, tristemente, nos veremos obligados a "arreglar" en un futuro quizás bastante próximo. Este suceso es suficiente para amargar el humor a más de uno, pues es muy triste ver cómo miles de personas se ven obligadas a abandonar su hogar por una guerra que ellos no comenzaron y a la que nadie (temo por interés) quiere dar verdadero término. Pero, en mi caso, aún más me enerva la hipocresía barata y gratuita que algunos de mis congéneres más cercanos demuestran.

Ya en su día puse vía Twitter algo que me pareció bastante acertado:

¿Qué sois antes, españoles o seres humanos?

Esto vino a cuento con la ingente cantidad de personas que, de forma hipócrita, afirmaban que los refugiados eran un problema que no "tenía que ver nada con nosotros". Sí, recalco ese nosotros. Es un hecho trágico que -y no con ello ataco al patriotismo, que aunque no lo siento, lo respeto- algunos seres humanos se sientan más pertenecientes a ciertos territorios o países que al género humano. Y esto me parece fatídico, pues si ni siquiera nos compadecemos de la desgracia ajena, o solo lo hacemos con los que comparten un sustantivo inventado y ficticio llamado país, algo cambiante y que apenas es más anciano que algunos de los árboles que nos rodean,  no sé qué será de nosotros como especie. Se puede compaginar perfectamente un orgullo patrio y un amor, más o menos generalizado, hacia el resto de seres humanos, pero parece que en este mundo de nacionalismos exacerbados prima más lo nacional que lo mundial; todo esto en un mundo que apenas es una mota de polvo en un inmenso mar negro. Nuestro pequeño orgullo pesa más, paradójicamente, que todo un infinito desconocido. Entonces, ¿qué somos nosotros? ¿personas de un planeta al que todos pertenecemos o ciudadanos de distintos países? ¿Anteponer unas fronteras artificiales, en lo general, bañadas con la sangre de miles de humanos, o asumir un sentimiento universal por quienes nos rodean? la respuesta es fácil, pero difícil es saltar el muro de intereses que nosotros mismos hemos edificado. Llego a comprender que los países, como entidades egoístas que buscan el bienestar de sus habitantes, no estén interesados en acoger personas que migran de otras naciones -con el inri de que ciertos países ya poseen una situación cuanto menos complicada- pero que sean las personas de a pie, las que viven el día a día de lo mísera que puede ser esta vida, las que opinen que los refugiados -porque son refugiados, no vienen aquí de vacaciones; sobre sus cabezas ronda la muerte- son problema ajeno y que no debemos ayudarles en lo posible, hace que pierda la esperanza en lo que somos y me hace ver lo ruines que podemos llegar a ser.

Y todo esto acontece en un país donde hace apenas setenta años gran parte de la población se vio obligada a emigrar a otros países -o algunos familiares o conocidos se vieron obligados e ello-. Gran cantidad de las personas que afirman que los refugiados vienen aquí a vivir la vida son hijos o nietos de exiliados que tuvieron que abandonar todo por una guerra que, fíjate tú por donde, ellos no propiciaron. Tienen la osadía de exigir a personas que sufrieron lo mismo que sus abuelos que no vengan a su país a "quitar el trabajo a los de aquí". Esto es lo peor de todo. Personas que por interés y egoísmo no son capaces de mirar atrás y bajarse del carro del orgullo patrio. Incluso aquellos antepasados que no pudieron salir de este país y fueron fusilados y coartados estarán revolviéndose en sus tumbas viendo esta injusticia. Y no es algo exclusivo de nuestro país, España no es tan diferente, la gran mayoría de los países europeos, países donde el mestizaje ha sido algo frecuente durante siglos, también son reacios a una ayuda real. De nada me sirven unos cuantos pisos para un puñado de refugiados; son cientos lo que se quedan sin un techo en el que poder dormir y miles los que tienen que sufrir el terror en su tierra natal o en el camino hacia la tierra no tan prometida.

No estoy exigiendo una ayuda frenética en la cual debamos sacar de donde no hay; cualquier pequeña ayuda se convierte en inmensa para esta pobre gente. Pero lo que me parece lógico y de sentido común es que no se niegue una ayuda que como seres humanos deberíamos entender como imposición en una moral que quiero creer existe dentro de todos nosotros. Lo que se está produciendo en Siria (y alrededores) es una auténtica tragedia, una de las peores de la historia me atrevo a afirmar, y el hecho de que año tras año los países más pudientes hayan decidido abandonar a su suerte a estos países me repugna (tan solo hace falta hacer mención al conflicto de Palestina).

Todas estas circunstancias nos dan una imagen muy práctica de la escasa capacidad de empatía que tenemos a día de hoy. Sé que el ser humano es egoísta por naturaleza, pero también sé que nuestra historia es una sucesión continua de acciones que luchan contra ese egoísmo y contra nuestro yo más primitivo. Creo que, estando en un siglo tan "avanzado" como se supone es el nuestro, debemos ir un paso más allá y fijar nuestras miradas más allá de ciertas fronteras impuestas por el hombre. Creo que va siendo hora de asumir que, como humanos, deberíamos tener ciertas preferencias y anteponer los sentimientos humanos a los patrios. O por lo menos, y quedándonos en una situación más terrenal, echar la vista atrás y ver en qué se resume nuestra historia, tanto la más cercana como la lejana, y no pecar de hipócritas. Estamos en un mundo demasiado pequeño como para dejar llevarnos por fronteras, y sobre todo, en un mundo tan pequeño en el que por ello sería demasiado fácil ayudar.

viernes, 28 de agosto de 2015

Abogado del Diablo: palabras aceptadas por la RAE

Estreno una nueva sección para el blog: Abogado del Diablo. Siempre es interesante defender causas perdidas o posiciones contrarias a las tuyas; es un ejercicio de abertura de pensamiento que permite ir más allá de lo que normalmente puedes observar o creer. Y sobre todo es útil para cerciorarse de que el mundo no es de una sola forma, sino de múltiples y variadas, tantas como humanos existen. Esto puede dirigirnos a una afirmación preocupante; nada es realmente como creemos que es. Causas perdidas y pensamientos denostados por la sociedad hay de forma incontable, por lo que espero que esta nueva idea sea fructífera en entradas y dé buenos pensamientos. Sobra decir que mis reflexiones internas, lo que siento dentro en verdad, realmente pueden llegar a ser las contrarias a lo defendido, ahí está la gracia, al menos desde mi punto de vista, de estas entradas, defender pensamientos antónimos a los míos.

El hecho que me inspiró para idear esta nueva sección fue el amplio rechazo que sufren las nuevas palabras admitidas por la RAE como correctas. Ejemplos de estas palabras pueden ser almóndiga, asín, murciégalo, cameo, dron, precuela, hipervínculo, choni, link y un largo etcétera que seguro no es necesario poner por aquí.

A primera vista no tiene por qué ser nada malo que la RAE, a medida que nuestro idioma se hace más rico y extenso, decida admitir ciertas palabras con un uso bastante extendido en la población. Lo que ocurre es que gran parte de los hablantes piensan que admitir esta serie de palabras embrutecen o envilecen nuestro idioma aun más. Pero, por muy "barriobajeras", mal escritas o extranjeras que sean las nuevas palabras que entran a nuestro diccionario oficial, no hay que olvidar que las lenguas son realidades que evolucionan e irremediablemente tienen su reflejo en la población. Los diccionarios, sobre todo los oficiales como el de la RAE, tienen el objetivo de realizar un registro vivo de los usos de nuestro idioma que tengan un mínimo de extensión en el mismo, Y aunque duela, si esas palabras son introducidas en estos registros es debido a que un número importante de ciudadanos las utilizan de forma corriente como sustitutos a otras, o a entidades que anteriormente carecían de nombre en nuestro idioma. En este caso no impera la ley del más docto, impera la ley de la pérfida y dura realidad.

De qué nos sirve mantener un idioma impoluto si no es capaz de representar la totalidad, o lo humildemente posible, de lo que le rodea, uno de los objetivos predilectos de cualquier lengua que se precie. Cierto que podríamos inventar nuevas palabras para las nuevas realidades y no inundarnos a base de anglicismos varios, pero de nuevo incurriríamos en el error de ir en contra de la sociedad, que es la que dicta el idioma en la mayoría de los casos. Y de qué nos sirve mantener unos diccionarios impolutos si no reflejan la realidad del idioma al que se supone explican y guardan registro. Y decido no extenderme en demasía en el hecho de introducir vocablos como "litrona" o "choni". Asentir que son demasiado míseras o de "bajos fondos" es pecar de elitista y afirmar que ciertas existencias tienen mayor derecho a ser palabras gráficas aceptadas; algo absurdo.

Comprendo que haya personas que se echen las manos a la cabeza al observar que palabras mal escritas, con terribles errores ortográficos, aparezcan como correctas en el diccionario que se supone es la cumbre intelectual, por así decirlo, del español. Pero no hay que encerrarse en un punto de vista. Un idioma es un elemento extremadamente maleable, cambia tanto como lo hacen las sociedades, y errores ortográficos pueden pasar a convertirse en un consenso popular y posteriormente en realidades. De hecho una de las formas en las que un idioma varía es con estos errores que acaban por hacerse universales. Para poder ejemplificar esto de una forma más sencilla solo me hace falta hacer uso de palabras que han cambiado su forma escrita a base de escribirlas erróneamente, pasando a ser posteriormente lo estándar y aceptado:

  • La palabra "ojos" antaño tendía a escribirse como "oios". Alguien decidió que era buena idea, quién sabe si por su pronunciación personal o la real entre sus congéneres, escribirla con una sonante y española "j". 
  • Esta es de acentuación. El nombre de "Pericles" antaño era pronunciado como "Péricles", pero por influencia francesa, aun siendo incorrecto, acabó por aceptarse el palabro como correcto.
  • Esta es una aportación de mi santa madre. La palabra "bofo", aunque no os suene, existe. ¿Qué es? simple, una variante aceptada, y supongo dialectal, de la palabra "fofo". Podéis buscarlo en Internet, no me lo he inventado.

Y otros ejemplos más sonados y por consenso como el convertir muchas "f" a principio de palabra a "h" mudas -debido a que el uso REAL de las palabras era con la omisión de dicha letra- o algunos plurales en principio mal pronunciados pero ahora aceptados. El español, como otros tantos idiomas, está plagado de errores que han pasado a ser sucesos tácitos y de mutuo acuerdo entre gramáticos y hablantes. Es necio pretender establecer unos cánones inamovibles en las gramáticas de los idiomas, pues sería afirmar, equiparando un idioma a una sociedad, que una comunidad se mantiene inmaculada por los siglos de los siglos y que encima esta no se inclina por el cambio.

En definitiva, hay que entender bien el objetivo del diccionario de la RAE y de la composición real de un idioma. Asumir que una gramática debe permanecer inamovible como una montaña es pretender hacer en esa misma montaña un túnel con una cuchara. Si deseamos recoger, objetivamente, la actualidad de un idioma, tenemos que asumir que palabras de muy distintos sustratos deben ser introducidas para el buen ejercicio de nuestra gramática. Elitismos varios no tienen cabida en un ámbito donde lo global se superpone a lo individual y donde lo colectivo triunfa sobre lo más ilustrado. Nuestro idioma somos todos nosotros, y todos somos partícipes del devenir del mismo.

sábado, 8 de agosto de 2015

Remakes, secuelas y otras best... superhéroes

Creo que a estas alturas es innegable asumir que la fiebre por los remakes y las secuelas ha invadido la actualidad cinematográfica. De hecho creo que se nos ha escapado definitivamente de las manos y se está convirtiendo en una auténtica pandemia. Cuando decides pasar la tarde en el cine para ver una o dos películas -esto último los que tengan una renta elevada o mucho morro para colarse de una sala a otra- puedes observar, estupefacto, que la cartelera parece la misma que hace diez o veinte años; a veces incluso treinta. Eso o que estás en una tienda de cómics. Ante esta situación solo queda optar por dos soluciones:

-Toda mi vida ha sido un gran sueño y seguimos en los noventa. Que por cierto, van a estrenar una película muy interesante, Jumanji, parece buena. Además el libro está bien. Y ah, sí, van a sacar la segunda de Jurassic Park... joder con sacar secuelas de buenas películas. Y eh, imagínate que sacan la tercera de Terminator,..

-Los cineastas se han quedado sin ideas decentes y han optado por sacar dinero de forma fácil, es decir, o hacen películas de superhéroes, saturando la actualidad cinematográfica con ello, o hacen secuelas y remakes de grandes clásicos, algo que les dará gran cantidad de beneficios dando igual lo óptimo del resultado, pues todos los fans de dichas películas-sagas acudirán como moscas a excremento de vaca, como es normal. Juegan directamente con nuestros sentimientos, y esa sensación de "por si acaso" acaba siendo demasiado potente como para obviar esa secuela tan esperada de nuestra película tan querida. Asumámoslo, si alguna vez deciden hacer, como idea suicida y funesta, por ejemplo, un remake de E.T o Los Goonies, todos en masa iremos a ver esas películas aun sabiendo que arruinarán hitos cinematográficos. Yo mismo más de una vez he ido al cine a "disfrutar" con una de estas películas con la plena seguridad de que iban a ser un fiasco, tristemente acertando en mi pensamiento. Seguro que a vosotros os ha pasado exactamente lo mismo alguna vez en vuestra vida.

No estoy queriendo afirmar con esto que el séptimo arte en la actualidad esté exento de buenas ideas  - muchos opinan que sí-, pues de vez en cuando siempre aparecen pequeños destellos de genialidad que nos permiten tranquilizarnos por un rato. Pero cuando oteas el panorama de estrenos de los próximo años y ves que las películas protagonizadas por superhéores -ya la inmensa mayoría de ellas secuelas de anteriores- junto a las nuevas versiones de películas de décadas pasadas ocupan más de la mitad del número de estrenos, hay algo que está funcionando mal. Se pueden hacer buenas películas de superhéroes y se pueden filmar grandes secuelas o remakes, ¡Incluso se pueden hacer buenos remakes o secuelas de películas de superhéroes! pero cuando uno se ve atosigado e inflado por un sin fin de: "menganito 6, el regreso", "Superhéroe con capa 3, la venganza" ya te da igual el resultado y acabas por desesperar y ansiar la novedad, por mísera y rancia que esta sea.  

Y sí, desde luego que todo este fenómeno lleva siendo una realidad desde hace ya muchas décadas, pero en estos últimos años este afán por retocar lo hecho en el pasado ha crecido de forma exponencial. Si no os lo creéis, pondré en una lista -en horizontal, ya que en vertical abarcaría la vida y media- de todas las secuelas y remakes de películas, incluidas superhéores sí, de los próximos tres años. Deseadme suerte. 

Misión Imposible: Nación secreta (estrenada ayer) -- Cuatro Fantásticos -- 007: Spectre -- Vacaciones -- Transporter Legacy -- Sinister 2 -- Hitman: Agente 47 -- Hotel Transilvania 2 -- Paranolmal Activity: Dimensión fantasma -- Dragon Ball: Resurreción de Freezer -- Los Juegos del Hambre: Sinsajo parte 2 -- Buscando a Dory -- Ochos Apellidos catalanes -- Pesadillas -- Star Wars: El despertar de la fuerza // TODAS ESTAS NOS QUEDAN ESTE AÑO, MÁS ALGUNAS QUE SEGURO ME HE DEJADO // Zoolander 2 -- Kung Fu Panda 3 -- Ben Hur -- Batman VS Superman -- Capitán América: Civil War -- Phantasm (Ravager) -- Jumanji -- Expediente Warren 2 -- Independence Day 2 -- Ghostbusters 3 -- Project XX -- Antología Star Wars: El Primer Secreto -- Avatar 2 -- Las Crónicas de Narnia: La Silla de plata -- Los Mercenarios 4 -- Popeye -- Prometeo 2 -- Stark Trek Beyond -- Tadeo Jones: vuelve el héroe --  Las Aventuras de Tintín: prisioneros del sol -- Word War X 2 -- X MEN: apocalypsis //TODAS ESAS PARA 2016, MÁS LAS QUE SEGURO ME DEJO -- Underworld 5 -- Resident Evil 6 -- Los 7 magníficos -- Bad Boys -- Barbie -- Spider-Man -- Blade Runner 2 -- Cincuenta sombras más oscuras -- Guardianes de la Galaxia 2 -- Lego Batman -- Toy Story 4 -- Thor: Ragnarok -- Allegiant: parte 2 -- Avatar 3 -- Kill Bill: Vol 3 -- Las crónicas de Narnia: el sobrino del Mago -- Pacific Rim 2 -- Piratas del Caribe 5 -- Tintin 3 -- Tron 3 -- Secuela de Lobezno (sin nombre por ahora) -- Fast and Furious 8

A toda esta bola inmensa de películas tenéis que sumar las nuevas películas de superhéroes que por ser simpático no he contado y muchos remakes y secuelas que aún permanecen sin fecha de salida pero que es seguro saldrán en los próximos tres años. No estoy exagerando, es una auténtica barbaridad. 

A mi parecer esto es algo bastante negativo cogiéndolo de forma normal, sin demasiado análisis, en bruto. Pero si empezamos a analizar una a una la ingente cantidad de filmes que aparecen, el desosiego empieza a invadirnos: ¡pero si casi todas estas películas estaban completamente cerradas!- Sus tramas eran perfectas y cualquier añadidura es un capricho. Por desgracia es algo que suele suceder en multitud de ocasiones. Si bien es cierto que a veces las secuelas son necesidades plenas debido a la trama inherente de la película, es más común encontrarnos con tramas añadidas que no vienen a cuento o historias al completo ajenas a las originales, donde se ve a leguas, sin necesidad de fijarnos en demasía, que el objetivo primordial a la hora de muchas de las secuelas es sacar una buena tajada. Si una secuela es necesaria por el tamaño de la trama o por los mismos gustos personales del director, nosotros, los espectadores, ya sabremos eso de ANTEMANO. Cuando esto no es así, a mi humilde parecer es que algo huele a chamusquina. Poniendo ejemplos:
  1. ¡BLADE RUNNER 2! ¿en serio? ¿Cómo se hace una secuela de eso? Su magia, la época en la que se hizo, son factores demasiado trascendentales en una película. ¿Qué interés hay en añadir trama a algo finalizado, y encima de una forma tan espectacular? 
  2. ¿Toy Story 4? ... Tuvisteis muchísima suerte en acertar con la tercera, no busquéis la perdición Pixar, ya tenéis dinero de sobra. Andy se fue a la universidad y los juguetes viven felices, para qué liar más la perdiz. Todos a quienes he preguntado si tienen interés en ver una cuarta entrega han respondido de la misma manera... vosotros podéis imaginarlo. A veces es mejor ver algo de forma escasa pero en su plenitud antes que apreciar su progresiva decrepitud.
  3. ¿Ghostbusters 3? Vale que en su tiempo se echó en falta alguna más, pero en pleno 2016 es algo que yo intentaría evitar. Aquello es todo demasiado ochentero, no va a funcionar.
Y no hablemos de la infame práctica, mucho más aborrecible que las secuelas, de realizar remakes de películas. Solo lo entendería cuando se tratase del mismo director, deseoso de, gracias a la tecnología actual, mejorar su trabajo mediante mejores efectos especiales y mayor presupuesto. ¡Pero justamente esto es algo que apenas ocurre, encargándose de los remakes personas ajenas al director original e incluso al estudio original!. Cosas así me hacen dudar del sano juicio de directores y empresas que deciden embarcarse en viajes que tendrán peor desenlace que el Titanic, y que desde luego no tienen la moral interior de un Quijote. Para mí es incluso una falta de respeto a los creadores de la obra original y a los fans de la misma. Comprendo que los directores y los estudios de cine pretendan honrar a aquellas personas que han ejercido de ídolos e influencia para su crecimiento personal, pero aprovecharse de la fama ajena para, casi siempre, echar por tierra algo impecable, me parece demasiado triste. ¿Por qué no invertir el tiempo en crear una obra personal con claras influencias de otras películas, antes de recaer en el error de rehacer una película que no necesita cambio alguno? Esto no se trata de bandas tributos, que existen para dar la oportunidad a los fans actuales de sentir en cierta medida la magia de las bandas originales, no. Una de las ventajas del cine es que el producto final puede permanecer sin adulterar por los siglos de los siglos, con lo que la necesidad de realizar un cambio a ese producto original suele reducirse al ansia de conseguir dinero o a un mero capricho personal. Las obras, ya no de cine, sino del arte en general, suelen encajar en su tiempo y pertenecer su misterio y magia a sus creadores, si sacas esa obra de donde pertenece, de repente lo que la hace única, desaparecerá funestamente. En ocasiones muy excepcionales, ciertos genios se verán capaces de transmitir la magia original a su revisión, pero esto es algo que apenas ocurre. Os podría dar el ejemplo de "The Thing" y muy pocos más vienen a rondar mi cabeza.

¿Qué salida tiene el cine actual? realmente no lo sé. Nosotros, los consumidores, por mucho que nos quejemos, seguiremos consumiendo este producto trillado y poco novedoso hasta que ellos decidan cambiarlo por otro y volver a saturar el mercado. Insisto, a veces puede llegar a ser incluso hasta muy correcto, pero da igual lo excepcional de algo cuando es común y no destaca entre el resto de sus iguales. Quizás tengamos que esperar unos cuantos años para que una nueva ola de directores, cansados de lo anterior, decidan crear algo nuevo que revolucione el panorama. Tan solo espero que esos nuevos hipotéticos directores no decidan crear todos lo mismo.


sábado, 11 de julio de 2015

Esa magia que transmite el tacto de un libro

No es algo nuevo ni rompedor, mucha gente ya ha escrito sobre esa sensación que uno recibe al leer un libro, un libro que puedas sentir entre tus manos, con su portada y el pasar de las hojas. Ese olor a nuevo o a humedad, según prefiráis. Pasar lentamente la hoja con ganas o pena por descubrir que acontecerá en la catarata de páginas. Lo complicado a la hora de intentar explicar esta circunstancia reside en que esa sensación, ese placer de sentir que no hay comparación a leer algo fuera de un libro, es prácticamente imposible de razonar; es algo semejante a lo que ocurre cuando intentas dar sentido al amor; casi cualquier acepción puede acertar pero jamás captará al completo la esencia de la complejidad del amor. Y en este caso son esos pequeños detalles los que se convierten en trascendentales. Puede resultar distinto para cada persona, puede resultar más especial para cada uno de nosotros, pero esa sensación enigmática está ahí, camuflada bajo capas y capas de irracionalidad, algo que se nos resiste a los humanos, creadores de lo racional y sepultadores de lo ilógico.

Me gusta comparar esa sensación, no sé por qué, a contemplar el fuego, ya sea de una chimenea o de una hoguera. Sé que no soy el único que ha sentido algo extraño cuando ha podido observar fuego en frente suya. El fuego tiene la capacidad de abstraernos de una manera que parece descabellada... ¿Cómo algo tan primitivo puede llamar nuestra atención de una forma más potente que los mayores adelantos electrónicos, por ejemplo? Sea como sea, así sucede en la mayoría de los casos. Lo mismo puede decirse a la hora de agarrar un libro y leerlo, ¿qué diferencia lógica existe entre leer un libro a través de una pantalla y hacerlo con un libro antiguo, lleno de polvo y con olor a viejo? Exacto, pensándolo de forma racional y lógica, no hay ninguna diferencia palpable de ello. Tanto la historia, la narración y los personajes son los mismos. No va a haber ninguna variación en cuanto a lo que sucede dentro de ese submundo literario. Pero claro, el mundo de los libros, la literatura en sí, tiene más relación con lo subjetivo y lo salvaje que llevamos dentro. Podría deberse a una sensación de añoranza. Los libros son realidades físicas con muchos siglos de existencia. En lo general tendemos a estimar más aquello que lleva con nosotros cientos de años que lo nuevo que apenas lleva años o décadas. También podría deberse a lo digital y a su capacidad de extenderse por los distintos usuarios a través del globo de una forma idéntica. Un libro, aunque sea producto de una editorial, donde las obras son impresas en cientos de miles de tiradas, es un elemento físico único, no comparte materia con nada más. Aunque sea una copia casi exacta de los otros cientos de miles que existen como él, es tuyo, solo tú lo tienes y por ser tú su dueño ya no es como el de los demás; tú lo posees. Pero, en lo digital no ocurre lo mismo. Si tú eres poseedor de un archivo digital que contenga un libro, este archivo se supone que es al cien por cien igual que el que tienen el resto de usuarios. Aquí el sentido de exclusividad y de único ha desaparecido al completo. Esto al principio puede parecer una causa infantil y necia, pero no hay que olvidar que el egoísmo humano es parte inherente a nuestra personalidad, y que estas pequeñas particularidades son las que llenan ese egoísmo. 

O tal vez se trate de algo que no pueda explicar. Sin duda alguna lo digital es propenso a ser más frío y alejado, en el sentido humano, que lo hecho de materia física. Además nos sentimos más relacionados con lo que podemos tocar de forma real, al ser nosotros, por lo menos ahora, seres en su mayoría físicos. Todo lo digital, aunque es de uso y disfrute de una gran mayoría, no lo entendemos fácilmente. Todos utilizamos Internet a diario pero no conocemos lo complejo de sus tejemanejes internos, a no ser que seas un informático experto. Lo digital y lo humano, aunque relacionados de forma trascendental, son realidades ajenas y al completo distintas. No obstante esto no tendría que ser un impedimento para estimar más una cosa que otra ya que podríamos guardar verdadero cariño a un aparato electrónico o incluso a un archivo digital. Cualquiera de las razones anteriores podría encajar, aunque yo me sigo decantando por lo mágico y misterioso. Desde luego que alguna de estas razones podrían participar de lo mágico, pero es sin duda para mí lo mistérico la razón primordial por la que apreciamos más un libro en su formato físico que digital. Algo nos dice, de forma quizás hasta absurda, que sentir las hojas en nuestros dedos es una razón por la que decidir leer algo a través de las páginas físicas de un libro. Si podéis comprobarlo, hacedlo; solo tenéis que encontrar a un lector habitual y preguntarle: ¿por qué prefieres leer un libro en su formato físico respecto al digital? ... No te sabrán dar una respuesta clara, se limitarán a decir cosas como "porque no es comparable", "porque en lo digital se pierde la magia del libro", "porque no sientes lo mismo". Otra pregunta que os puede aclarar las cosas es la de si prefieren leer un libro digitalmente o tenerlo al lado suyo, la respuesta ya la sabéis.

Me alegra que esto ocurra, indica que todavía son muchos los elementos que nos rodean a los que no podemos dar una explicación clara. Y no es una de las grandes preguntas universales como si Dios existe o qué origen tiene el universo, no, es una cuestión bien terrenal. Alivia saber que no conocemos todo lo que nos rodea, que todavía somos bastante insignificantes; es un gran ejercicio de humildad. Y desde luego también tranquiliza saber que ciertas tradiciones, las buenas, las que dan de comer al cerebro, permanecen entre nosotros. Desde luego que el contenido digital puede ser buen sustento para nuestras mentes, pero el sentimiento de provecho es superior en uno que en otro. Esa fuerza irracional y absurda nos llama más hacia el papel que hacia la pantalla. Es gratificante pensar que algo tan insignificante como un libro, a fin de cuentas trozos de papel y plástico, pueda competir con gigantes electrónicos como los ordenadores e Internet... es un pequeño ejemplo de David y Goliat y un pequeño ejemplo de cómo todo lo que nos rodea se sale de los terrenos de la lógica para adentrarse en una dimensión donde todos, la humanidad en sí, somos aprendices de algo muy superior a nosotros.


jueves, 9 de julio de 2015

Sic transit gloria mundi ... y nosotros mirando al móvil

Sé que voy a parecer un fetichista de las tormentas, quizás lo sea, pero hay algo en ellas que me inspira de una forma indescriptible, aunque hay que decir que en esta ocasión mis reflexiones no serán demasiado elevadas, de hecho, se quedarán bastante pegadas al suelo; serán más mundanas, aunque no por ello menos interesantes. Hace unos pocos días en Logroño apareció una tormenta nocturna bastante potente, de esas que dejan impresión aun teniendo en cuenta lo veloz que sobrevuelan tu ciudad. Digo apareció porque en menos de cinco minutos el techo del mundo se oscureció en plena noche, sí, no es un intento de metáfora de aspirante a poeta mediocre, sucedió así; llegó como, nunca mejor dicho, caída del cielo. Apenas se extendió durante veinte minutos siendo generoso, aunque su ímpetu era digno de recordar. Como ya sabréis la mayoría de los que os dignéis a leer esta entrada, tengo afición a subir vídeos a Youtube, de cualquier cosa, y mi lógica interna me llevó a la conclusión de que era buena idea grabarla para subir posteriormente un pequeño vídeo a Internet, cosa que ha acabado siendo una realidad. Por último sobra añadir a todo esto que, como he dicho al principio de este párrafo, siento verdadera adoración por las tormentas, y me encanta observarlas y deleitarme con ellas; es algo que en verdad me llena.

Tras unos pocos minutos acurrucado al lado de la ventana, en pleno éxtasis de la tormenta, decidí comenzar a grabar. Todo era normal -dentro de que a mis veinte años parecía un niño pequeño viendo a su ídolo-. Pero, a medida que estaba grabando, me dí cuenta de que ese espectáculo que me estaba brindando la naturaleza no lo contemplaba a través de mis ojos, sino que era la pantalla de mi teléfono móvil la encargada de servir como luceros digitales. Me sentí decepcionado conmigo mismo, pues siempre ando recriminando a la gente y a la sociedad en general ese abotargamiento táctil que siempre padecen, padecemos visto lo anterior. ¿Cómo es posible que decidamos vivir un momento a través de una diminuta pantalla y no con todos nuestros sentidos inflamados por la emoción? ¿De qué nos sirve grabar algo si en directo perdimos la oportunidad de sentirlo? Comprendo que queramos mantener un recuerdo, más o menos intacto, de eso que estamos viviendo, pero JAMÁS un vídeo podrá ser considerado un recuerdo. Por mucho que sientas viendo ese vídeo, los recuerdos tienen junto a las imágenes mentales un sin fin de sensaciones imposibles de encontrar en un frío vídeo. Es imposible comparar la satisfacción de experimentar ese suceso de primera mano, de forma plena, a verlo a través de una pantalla con toda nuestra atención dirigida a que "no se desenfoque ni se mueva demasiado". Un vídeo jamás podrá ser un recuerdo, el vídeo pierde demasiados factores esenciales a la hora de crear un recuerdo, al igual que no será semejante el amor que sientas hacia una persona cuando esta te traicione de forma considerable. Y tampoco es factible el intentar vivir el momento y grabarlo; si tu atención se desvía aunque sea solo un poco, ya nada será lo mismo, no conseguirás hechizarte como lo harías sin ningún entretenimiento de por medio. Por eso los grandes recuerdos, me aventuro a decirlo, no los tendréis grabados, al menos así es en mi caso. O si los tenéis grabados, los vídeos resultantes no fueron tomados desde alguna de vuestras manos. Esos son los verdaderos recuerdos, aquellos en los que estás tan ensimismado en lo que está ocurriendo que olvidas al completo lo que sucede alrededor; simplemente quieres impregnarte de ello y regocijarte. Esto se extrapola a casi cualquier situación. Yo he puesto el ejemplo de la tormenta que viví hace unos días, pero podría haber ejemplificado con una persona grabando un concierto al completo o un turista que se limita a echar fotos a los cuadros de un museo sin prestarles verdadera atención. Hacer cosas como las anteriores es arrebatar el alma a esas actividades. ¿De qué te sirve tener la foto de la famosa Gioconda si no os habéis podido mirar fijamente, apreciar la magia de su mirada y de su sonrisa? ¿De qué te sirve grabar el concierto al que estás asistiendo si no puedes levantar los brazos y dejar llevarte con la magia de la música en directo?

No creo que esto se trate de un dilema entre una cosa u otra, los dilemas aparecen cuando ambas opciones son equiparables en sus consecuencias y beneficios, y humildemente creo que en esta ocasión las consecuencias distan mucho de ser semejantes. Tanto los beneficios como los resultados de estas dos formas de vivir la vida se separan en caminos muy distintos. Es como el mal doblaje de una película... puede convertir una gran película en una bazofia. Cada cual puede pensar lo que quiera, pero es indiscutible que cada vez notamos más esta cadencia en nuestra sociedad actual. Queremos, de forma egoísta, mostrar a los demás lo magníficos que somos enseñándoles lo que hacemos en todo momento, olvidándonos de disfrutar en el momento en sí; realizamos todo teniendo en mente que debemos, como una imposición personal, evidenciar lo admirable de nuestra persona. Hay que evitar ser egoístas en esta vida, pero son estos momentos en los que no tenemos que pensar en los demás y limitarnos a disfrutar, no ser dependientes de la atención que nos brinden los demás. No es una petición para erradicar de la tierra vídeos y fotos en eventos importantes para nosotros mismos, sino una recomendación de guardarnos en el bolsillo de vez en cuando el móvil o cámara para poder exprimir de verdad eso que está ocurriendo en frente nuestra, una petición de no ser ciegos que fingen ver a través de una pantalla.

Espero que os haya gustado esta pequeña reflexión, y sobre todo, os haya resultado entretenida. Muchas gracias por leerme y hasta la siguiente ocasión.

viernes, 3 de julio de 2015

Chat Terra... ese gran desconocido

Sí, este blog se supone que era para entradas más loables y literariamente interesantes, pero siempre es bueno hacer excepciones, y con lo que os traigo, lo merece. Supongo que todos conocéis el chat Terra aunque jamás hayáis entrado en él -no os perdéis nada-. Su leyenda es inmensa y perdura en Internet como ninguna otra página web puede. Cuando más joven tenía la sana costumbre de pasar el rato junto a mis amigos en este chat; pasábamos tardes enteras trolleando a gente cuando la palabra "troll" todavía significaba en exclusiva monstruo de grandes dimensiones procedente del norte. Del norte de donde queráis, pero son del norte. En definitiva, era el lugar perfecto para deleitarse con la tontería general del personal, y sobre todo, para admirarse con la desesperación que alcanzaban ciertos individuos. 

Recordando aquellos días de antaño hace unas pocas semanas me dio por volver al chat Terra para observar cómo es el panorama -completamente igual- después de cerca de diez años, que se dice pronto. Subí alguna captura de pantalla a mi Twitter personal, y parece que gustó a ciertas personas, y como ese día no tenía mucho más que hacer, decidí hacer unas cuantas capturas más para subirlas a mi blog en cuanto tuviera tiempo. Ahora lo tengo, así que dejo de escribir para que podáis descubrir conmigo un mundo lleno de ... lleno. No puedo descartar que yo fuese el trolleado, pero oye, de eso se trata la cosa.

Pedrone will be back

Esta la subí a Twitter. Por lástima será algo que solo entenderán los riojanos o las personas muy metidas en la política. Resumiendo, Pedrone era el presidente de la Comunidad de La Rioja, y llevaba veinte años en el poder. Tristemente, en las elecciones pasadas no consiguió alcanzar la mayoría absoluta, y ahora, Don Ceniceros, amigo íntimo de él, es el encargado de sustituirle. Y bueno, como mi cabeza es como es, pues se me ocurrió lo siguiente. Pobrecito, yo también me hubiese quedado así.


PD: Alcandre es un pequeño pueblo de La Rioja. No tiene nada de especial, pero me gusta demasiado como suena al pronunciarlo en alto, por lo que suelo utilizarlo a menudo en cuanto puedo. 

El loco por la Campurrianas

Este es muy simplón, no tiene sustancia. El enlace era un link que abría una foto de unas campurrianas, el hombre no se sació y quiso seguir viéndome los pechos. Algunos aunque les digas que les estás "trolleando" siguen cachondos perdidos. 


Coca cola...

También un poco simplón, aunque la mención a Los Simpons se merece un aplauso.


Ya sabemos cómo empezó a fumar el de Jarabe de Palo

Creo que no necesita explicación.


No nos engañemos, hay gente simpática

Hice la clásica pregunta de: ¿Quién fuma? Y al instante este bienhechor vino a mi rescate para que quedase bien la captura. Aunque sean cuatro gatos, de vez en cuando encuentras a gente normal.


Le jodí el calentón de una manera...

En qué consiste la cosa, en simplemente calentar a un desesperado. Empiezas a decirle cosas guarras, durante un buen rato... y en el momento en el que observes que está a punto de... bueno, os lo podéis imaginar, sueltas esas mayúsculas en rojo que podéis ver en el chat. Casi nunca funciona, porque es muy triste... pero de vez en cuando... No quiero decir que se acojonase, pero sí.


Cantando un poco de Los Gandules

Nada que explicar, canté una bonita canción y no me siguió :( 


¿Machop mejor que Machoke? estás loco

Puso un mensaje en el chat general, y me llamó la atención su nombre, y bueno, nada más que explicar. Algunos, de todas formas, lo que hacen por pasar un buen rato... lo que cuesta meterse en páginas guarras.



Esta es de las mejores que conseguí

Yo tenía una duda muy simple, ¿es verdad que absolutamente todos los pisos modernos tienen poliespán dentro de la pared como aislante? Qué mejor que solucionar mi duda que buscando a un valeroso obrero por el chat general que al parecer anhelaba tetas pequeñas. Esta buena persona me contestó, y bueno, aclaró mis dudas más o menos.



La gente de chat Terra es muy chistosa

Comiéndole la oreja a uno asegurándole que me ponía a tono con los chicos graciosos, le pedí que me contara un chiste. Sublime.



Hay gente legal en chat Terra, aunque no es lo normal

Chat Terra es un nido de pederastas, cada día me cercioro de ello con más seguridad. Pero, de vez en cuando encuentras a gente que deja la conversación si ve que se pone demasiado caliente y se supone eres menor de edad. Además opina que el Club de la Comedia es mierda, por lo que seguro es de fiar. 


No descarto segunda parte en un futuro bastante lejano. No quisiera que el blog se convirtiese en uno de humor, y pretendo mantenerlo cerca de la literatura y la escritura. Espero que os haya gustado la entrada.